Los pequeños detalles

lunes, 4 de febrero de 2013


El alumno, según él, había terminado el cuadro. Llamó a su maestro para que lo evaluara. Se acercó el maestro y observó la obra con detenimiento y concentración durante un rato. Entonces, le pidió al alumno la paleta y los pinceles. Con gran destreza dio unos cuantos trazos aquí y allá. 

Cuando el maestro le regresó las pinturas al alumno el cuadro había cambiado notablemente. El alumno quedó asombrado; ante sus propios ojos la obra había pasado de mediocre a sublime. Casi con reverencia le dijo al maestro: ¿Cómo es posible que con unos cuantos toques, simples detalles, haya cambiado tanto el cuadro? Es que en esos pequeños detalles está el arte. Contestó el maestro. Si lo vemos despacio, nos daremos cuenta que todo en la vida son detalles.

Los grandes acontecimientos nos deslumbran tanto que a veces nos impiden ver esos pequeños milagros que nos rodean cada día. Un ave que canta, una flor que se abre, el beso de un hijo en nuestra mejilla, son ejemplos de pequeños detalles que al sumarse pueden hacer diferente nuestra existencia. Todas las relaciones, familia, matrimonio, noviazgo o amistad, se basan en detalles. 

Nadie espera que remontes el Océano Atlántico por él, aunque probablemente sí que le hables el día de su cumpleaños. Nadie te pedirá que escales el Monte Everest para probar tu amistad, pero sí que lo visites durante unos minutos cuando sabes que está enfermo. Hay quienes se pasan el tiempo esperando una oportunidad para demostrar de forma heroica su amor por alguien. 

Lo triste es que mientras esperan esa gran ocasión dejan pasar muchas otras, modestas pero significativas. Se puede pasar la vida sin que la otra persona necesitara jamás que le donaras un riñón, aunque se quedó esperando que le devolvieras la llamada. 
Se piensa a veces que la felicidad es como sacarse la lotería, un suceso majestuoso que de la noche a la mañana cambiará una vida miserable por una llena de dicha. Esto es falso, en verdad la felicidad se finca en pequeñeces, en detalles que sazonan día a día nuestra existencia. Nos dejamos engañar con demasiada facilidad por la aparente simpleza. NO desestimes jamás el poder de las cosas pequeñas: una flor, una carta, una palmada en el hombro, una palabra de aliento o unas cuantas líneas en una tarjeta. Todas estas pueden parecer poca cosa, pero no pienses que son insignificantes. 

En los momentos de mayor dicha o de mayor dolor se convierten en el cemento que une los ladrillos de esa construcción que llamamos relación. La flor se marchitará, las palabras quizá se las llevará el viento, pero el recuerdo de ambas permanecerá durante mucho tiempo en la mente y el corazón de quien las recibió. ¿Qué esperas entonces? Escribe esa carta, haz esa visita, levanta el teléfono. Hazlo ahora, mientras la oportunidad aún es tuya. NO lo dejes para después por parecerte poca cosa. 
En las relaciones no hay cosas pequeñas, únicamente existen las que se hicieron y las que se quedaron en buenas intenciones... 
Nestor Armstrong.

El verdadero Significado de la Riqueza

miércoles, 8 de agosto de 2012
Un día como cualquiera, un padre de una familia adinerada llevó a su hijo a un viaje por el campo con el firme propósito que su hijo viera cuan pobre era la gente que vive en el campo.

Estuvieron pasando todo el día y la noche en una granja de una familia campesina muy humilde.

Al concluir el viaje, ya de regreso a casa, el padre le pregun­ta a su hijo:  ¿Qué te pareció el viaje?
- Muy bonito, papá- respondió el hijo.
-¿Viste lo pobre que puede ser la gente? - preguntó el padre
-Sí.
-¿Y qué aprendiste?
- Aprendí que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cinco. Nosotros tenemos una piscina larga hasta la mi­tad del jardín, ellos tienen un arroyo que no tiene fin. Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, ellos tienen las estrellas. Nuestro patio llega hasta la muralla de la casa, el de ellos tiene todo un horizonte. Ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia, tú y mi mamá tienen que trabajar todo el día y casi nunca los veo.

Al terminar el relato, el padre se quedó mudo, y su hijo agregó:

-Gracias papá, por enseñarme lo ricos que podemos lle­gar a ser!!!

¡ESO SI ES IMPOSIBLE!

miércoles, 11 de julio de 2012
Un día de tarde apagada cubierta de lluvia, me quedé pensando en todos los proyectos que tenía por delante, analizando cuáles de ellos eran factibles o no.  Era una cuestión de tiempo para aprovecharlo al máximo, tratando de ocupar cada segundo de mi vida en algo planeado, para no perder una costumbre adquirida de familia.
Entonces como si la hubiese llamado con la mente, ella apareció en la estancia y se quedó contemplándome mientras yo seguía embelesado con mis pensamientos.
—¿En qué piensas?— preguntó su dulce voz.
Sonreí mirando su fino rostro —En que voy a hacer de hoy en adelante— respondí.
—¿Cómo va eso?— preguntó sin entenderme.
—Bueno va de la forma sencilla como se planean las cosas que se pueden lograr en el futuro.
—¿Y lo que no se puede?
Sus ojos destellaban inquietud esperando una respuesta que ni siquiera yo tenía, ha de ser porque nunca me había formulado una pregunta como esa; pero ella era así impredecible, inquieta y misteriosa.
Lo pensé por unos instantes paseándome de un lado a otro.
—Lo que no se puede no se planea, porque simplemente es imposible.
—Dame un ejemplo— señalo.
¿Un ejemplo? Tenía que buscar en lo recóndito de mis recuerdos un ejemplo claro que acallara sus dudas, encontré el indicado en algo que era un sueño imposible.
—Mírame a mí— me señalé con las manos— De niño siempre soñé con ser capitán de un barco, al crecer madure dándome cuenta que no tenía los medios económicos para hacerlo, tenía que encontrar otra manera de subsistir, con algo que fuera posible, con algo en lo que fuera bueno y que valiera la pena planear cada minuto.
—¿Qué paso entonces con ese sueño?
—Lo deje en el olvido porque no se podía realizar.
 No entendía él porque ella me hacía esa clase de preguntas sobre algo que parecía haber quedado claro, aunque quizá lo que trataba de encontrar desesperadamente era al punto al que ella quería llegar. Detrás de esos ojos claros llenos de juventud me había encontrado un día con la mirada de un mundo que muy pocos se interesan en conocer, aquella mirada al mundo que a través de sus ojos me había fascinado.
—¡Era imposible!— concluí.
Ella guardo silencio mientras yo la veía meditando en su interior.
—¿En qué piensas?— Le pregunté con una sonrisa, era la primera vez que mi respuesta parecía ser la correcta, ella no encontraba la forma de desmentir lo que había dicho.
Cuando levantó su mirada para contestarme, el brillo de la ventana tras de mí llamó su atención. En ese instante dejo escapara el aliento y sonrió encontrando el motivo para declinar mi respuesta.
—¿Ves eso?— dijo señalando con sus ojos la mar.
Me gire a medias para observar la vista que atravesaba la ventana.  El cielo gris, la lluvia suave, el mar golpeando con un poco más de fuerza de lo usual.
—¿Puedes hacer que desaparezca en un día ante mis ojos, la mar que veo ahora?
Me reí pensando que era una broma, pero ella se quedó serena esperando una inevitable respuesta.
—¡¿Es en serio?!— pregunté sorprendido, ella afirmó con la cabeza— ¿Pretendes que desaparezca la mar?
—Ante mis ojos— repitió ella.
Miré la ventana, la brisa empezaba a golpear la costa con más fuerza. El mar como siempre impetuoso se estrellaba contra las rocas y se retiraba mientras esperaba la oportunidad para arremeter con más fuerza, seguro que un día vencería a la roca. Volví a pensar que era una locura. Me aproximé dos pasos hacia donde se encontraba y le dije con firmeza.
—¡Eso es imposible!
—¿Estás seguro?
—Completamente.
—Es increíble que me digas eso, porque ¡yo sí puedo hacerlo!
Levanté el pecho asombrado.
—¡Es más!— continuó diciendo mientras se acercaba— Yo puedo hacerlo en cuestión de segundos.
La mire incrédulo, ella estaba perdiendo el juicio. ¿Cómo podría salir bien librada de esta? Mis ojos se concentraron nuevamente en la mar que se veía en la ventana. ¡Jamás lo lograría!
—No puedes hacerlo— le dije finalmente.
Entonces ella se apartó de mí y camino hasta la ventana, colocó su mano suave sobre el duro y fijo cristal.
—¿Lo ves?— me preguntó.
—Claro que lo veo— respondí a la expectativa de sus actos.
En cuanto terminé la oración ella levantó su mano, busco la cortina sosteniéndola mientras la corría hasta el otro extremo dejando la habitación a oscuras. Yo estire la mano buscando una lámpara.
—¡Te diste cuenta!— dijo con una sonrisa en los labios— La mar desapareció ante tus ojos.  Muchas de las cosas que pensamos “son imposibles” son simples paradigmas que la mente se empeña en aceptar.
—¡Pero no hiciste desaparecer la mar, solo cubriste la vista! – dije empeñándome en ganar esta partida.
—Yo nunca te dije que movería el agua de su sitio. Te dije que lo haría desaparecer ante tus ojos.
—Pero sigue allí.
—Sí, pero ya no lo puedes ver…
Yo guarde silencio, eso no tenía sentido.
Ella abrió la cortina y se acercó nuevamente a donde estaba, su voz dulce y sabía me dio la repuesta: “El punto es Charles, que con un sencillo ejemplo como este te das cuenta que posiblemente si hubieras llegado a ser capitán de un gran barco, pero simplemente te limitaste a pensar que era imposible a tal grado que te convenciste de ello. Te das cuenta solo hasta que lo intentas que tal vez no es lo tu esperabas, pero que estas más cerca de lograr hacer algo que un día pensaste que nadie, ni siquiera tú podías hacer.
Entendí lo que ella  quería que supiera y me pregunté a mí mismo en voz alta
—¿Cuántas veces abandonamos una idea sin siquiera intentarlo?
Ella rió por la pregunta, se acercó a mí y abrazándome susurró a mi oído.
— Vuelve a mirar la mar, vuelve a mirarla y enamórate de ella… Y cuando hagas planes no te olvides  incluir esos sueños porque hoy en día cualquier cosa se puede realizar. Pensar que no se puede, ¡Eso sí es imposible!
Autor: Yenniferth Carranza
Todos los derechos reservados

Foto: Vladimir Sklyarov

El Silencio De Dios

sábado, 7 de julio de 2012




Cuenta una antigua leyenda Noruega acerca de un hombre llamado Haakon que cuidaba de una ermita. A ella acudía la gente a orar con mucha devoción, en esta ermita había una cruz muy antigua, muchos acudían allí para pedirle a Cristo algún milagro. Un día el ermitaño Haakon quiso pedirle un favor, lo impulsaba un sentimiento generoso, se arrodillo ante la cruz y dijo: “Señor quiero padecer por ti, déjame ocupar tu puesto, quiero remplazarte en la cruz” y se quedo quieto con la mirada en esta esperando la respuesta, el señor abrió sus labios y hablo: “Siervo mío, accedo a tu deseo pero a deber con una condición” “¿Cuál Señor?” pregunto con acento suplicante Haakon “Es una condición difícil, estoy dispuesto a cumplirlo con tú ayuda” respondió el viejo ermitaño.
“Escucha, suceda lo que suceda, y veas lo que veas haz de guardar silencio siempre” Haakon contesto “Lo prometo Señor” Se afectuo el cambio, nadie advirtió  el trueque, nadie reconoció al ermitaño colgado con los clavos en la cruz, el Señor ocupaba el puesto de Haakon, y este por largo tiempo cumplió el compromiso. A nadie dijo nada.
Pero un día llego un rico, después de haber orado dejo allí olvidada su cartera, Haakon lo vio y no dijo nada, tampoco dijo algo cuando un pobre que había venido dos horas después se apropio de la cartera, y tampoco dijo nada cuando un muchacho se postro ante el poco después para pedirle su gracia, antes de emprender un largo viaje, pero en ese momento volvía a entrar el rico en busca de su cartera. Al no hallarla pensó que el muchacho se la había apropiado, el rico se volvió ante el joven y le dijo iracundo  “Dame la bolsa que me haz robado” el joven asombrado dijo “yo no he robado ninguna bolsa” “¡No mientas, devuélvela en seguida!”El rico arremetió furioso contra él, solo entonces una voz fuerte le dijo: “¡Detente!” El rico miro hacia arriba y miro que la imagen le hablaba. Haakon que no pudo permanecer en silencio grito defendiendo al joven, increpo al rico por su falsa acusación, este quedo anonadado y salio de la ermita, el joven salio también  porque tenia prisa para emprender su viaje.
Cuando la ermita quedo sola, entro Cristo y le dijo a su sirvo “Baja de la cruz, no sirves para ocupar mi puesto, no haz sabido guardar silencio”
“Señor” dijo Haakon “como iba permitir esa injusticia” se cambiaron los oficios  y Cristo quedo en la cruz, y el ermitaño al frente de esta. El señor siguió hablando:
“Tú no sabias que al rico le convenía perder la bolsa, porque llevaba en ella el precio de la virginidad de una joven mujer, el pobre por el contrario Haakon tenia necesidad de ese dinero y hizo bien en llevárselo y tú no lo permitiste, en cuanto al muchacho que iba a ser golpeado, sus heridas la hubieran impedido realizar el viaje que para el resultaría fatal. Ahora te cuento Haakon, hace un momento acaba de zozobrar el barco y el joven ha perdido la vida, tú no sabias nada, yo si lo sabia, por eso callo", y el señor nuevamente guardo silencio.
Algunas veces nos preguntamos porque Dios no nos contesta, ¿Por qué razón se queda callado Dios? Muchos queremos que nos conteste lo que queremos oír. Dios no es así, él nos responde aun con su silencio, debemos aprender a escucharlo, su divino silencio son palabras destinadas a convencernos de que el sabe lo que esta haciendo. En su silencio nos dice con amor “confiad en mi que sé bien lo que debo hacer”.

El misterio del Elefante

viernes, 11 de mayo de 2012
Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa, me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de tajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Cuando tenía cinco o seis años, pregunté a algún maestro, a mi padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado, ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca... y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvía a probar, y también al otro y al que seguía... hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede. Él tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquélla impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás... intentó poner a prueba su fuerza otra vez... Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos hacer" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo "no puedo... no puedo y nunca podré", perdiendo una de las mayores bendiciones con que puede contar un ser humano: la fe.

En el camino aprendí

miércoles, 14 de marzo de 2012
En el camino aprendí,
que llegar alto no es crecer,
que mirar no siempre es ver,
 ni que escuchar es oír.
ni lamentarse es sentir,
 ni acostumbrarse es querer...

En el camino aprendí,
 que andar solo no es soledad
que cobardía no es paz,
 ni ser feliz sonreír.
Y que peor que mentir,
 es silenciar la verdad.

En el camino aprendí,
 que puede un sueño de amor
abrirse como una flor,
 y como esa flor morir,
pero en su breve existir,
 ser todo aroma y color.

En el camino aprendí
que la humildad no es sumisión
la humildad es ese Don que se suele confundir,
no es lo mismo ser servil,
que ser un buen servidor.

Por eso recuerda:

Cuando vayan mal las cosas,
como a veces suelen ir,
cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir,
cuando tengas poco haber pero mucho que pagar,
y precises sonreír,... aun teniendo que llorar.

Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir...

Descansar acaso debes, pero nunca desistir.

LA CUERDA DE LA VIDA

martes, 27 de diciembre de 2011
Cuentan que un alpinista desesperado por conquistar el aconcagua, inició su travesía después de años de preparación.
Pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros. Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde. No se preparó para acampar, sino que siguió subiendo decidido a llegar a la cima, hasta que se hizo la oscuridad. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña; ya no podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado, a solo 100 metros de la cima, resbaló y se desplomó por los aires... Caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Seguía cayendo... Y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos los gratos y no tan gratos momentos de su vida. Pensaba que iba a morir; sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo partió en dos...sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura. Después de un momento de quietud, suspendido por los aires, gritó con todas sus fuerzas:
-"¡¡¡ayúdame dios mío!!!..."
De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:
-"¿Qué quieres que haga, hijo mio ?"
-"Sálvame, dios mío "
-"¿Realmente crees que te pueda salvar?"
-"Por supuesto, señor "
-"Entonces corta la cuerda que te sostiene..."
Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó...

Cuenta el equipo de rescate que al día siguiente encontraron colgado a un alpinista muerto, congelado, agarrado fuertemente con las manos a una cuerda...a tan solo dos metros del suelo...
¿Y tú ? ¿qué tan confiado estás de tu cuerda?
¿Por qué no la puedes soltar?

EL PERRITO COJO

domingo, 14 de agosto de 2011
El dueño de una tienda estaba colocando un anuncio en la puerta que decía:
"Cachorritos en venta".
Esa clase de anuncios siempre atraen a los niños, y pronto un niñito apareció en la tienda preguntando:
"¿Cuál es el precio de los perritos?"
El dueño contestó: "Entre $30 y $50". El niñito metió la mano en su bolsillo y sacó unas monedas:
"Sólo tengo $2.37... ¿puedo verlos?". El hombre sonrió y silbó.

De la trastienda salió su perra corriendo seguida por cinco perritos. Uno de los perritos estaba quedándose considerablemente atrás. El niñito inmediatamente señaló al perrito rezagado que cojeaba. "¿Qué le pasa a ese perrito?", preguntó. El hombre le explicó que cuando el perrito nació, el veterinario le dijo que tenía una cadera defectuosa y que cojearía por el resto de su vida. El niñito se emocionó mucho y exclamó: "¡Ese es el perrito que yo quiero comprar!".
Y el hombre replicó:
"No, tú no vas a comprar ese cachorro. Si tú realmente lo quieres, yo te lo regalo". Y el niñito se disgustó y mirando directo a los ojos del hombre le dijo:
"Yo no quiero que usted me lo regale. Él vale tanto como los otros perritos y yo le pagaré el precio completo. De hecho, le voy a dar mis $2.37 ahora y 50 centavos cada mes hasta que lo haya pagado completo".
El hombre contestó: "Tú en verdad no querrás comprar ese perrito, hijo. El nunca será capaz de correr, saltar y jugar como los otros perritos".
El niñito se agachó y se levantó la pierna de su pantalón para mostrar su pierna izquierda, cruelmente retorcida e inutilizada, soportada por un gran aparato de metal. Miró de nuevo al hombre y le dijo:
"Bueno, yo no puedo correr muy bien tampoco, y el perrito necesitará a alguien que lo entienda".
El hombre estaba ahora mordiéndose el labio, y sus ojos se llenaron de lágrimas... sonrió y dijo:
"Hijo, sólo espero y rezo para que cada uno de estos cachorritos tenga un dueño como tú".


LA MEDIA COBIJA

domingo, 24 de julio de 2011
Don Roque era ya un anciano cuando murió su esposa, durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.
A los 70 años Don Roque se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo y lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, brillante profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor a su hijo.
Don Roque tocó la puerta de la casa donde vivía su hijo con su familia.
- ¡Hola papá! ¡Qué milagro que vienes por aquí!
- Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.
- Pues a nosotros, nos da mucho gusto que vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.
- Gracias hijo, sabía que podía contar contigo, pero temía ser un estorbo. Entonces ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? ¡me siento tan solo!
- ¿Quedarte a vivir aquí?, sí... claro... pero no se si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es chica, mi esposa es muy especial...y luego los niños..
- Mira hijo, si te causo muchas molestias olvídalo, no te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.
- No padre no es eso, sólo que... no se me ocurre dónde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían... o sólo que no te moleste dormir en el patio...
- ¿Dormir en el patio? Está bien.
El hijo de Don Roque llamó a su hijo Luis de 12 años:
- Dime papá.
- Mira hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se cubra en la noche.
- Sí, con gusto papá... ¿y dónde va a dormir?
- En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.
Luis subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos partes.
En ese momento llegó su padre:
- ¿Qué haces Luis? ¿Por qué cortas la manta de tu abuelo?
- Sabes papá, estaba pensando...
- ¿Pensando qué?
- En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas viejo y vayas a vivir a mi casa.

EL AMOR Y EL TIEMPO

domingo, 8 de mayo de 2011
Había una vez una isla muy linda y de naturaleza indescriptible, en la que vivían todos los sentimientos y valores del hombre; El Buen Humor, la Tristeza, la Sabiduría... como también, todos los demás, incluso el AMOR.

Un día se anunció a los sentimientos que la isla estaba por hundirse.

Entonces todos prepararon sus barcos y partieron. Únicamente el AMOR quedó esperando solo, pacientemente, hasta el último momento.

Cuando la isla estuvo a punto de hundirse, el AMOR decidió pedir ayuda.

La riqueza pasó cerca del AMOR en una barca lujosísima y el AMOR le dijo: "Riqueza… ¿me puedes llevar contigo?" - No puedo porque tengo mucho oro y plata dentro de mi barca y no hay lugar para ti, lo siento, AMOR…

Entonces el Amor decidió pedirle al Orgullo que estaba pasando en una magnifica barca. "Orgullo te ruego… ¿puedes llevarme contigo?

No puedo llevarte AMOR… respondió el Orgullo: - Aquí todo es perfecto, podrías arruinar mi barca y ¿Cómo quedaría mi reputación?

Entonces el AMOR dijo a la Tristeza que se estaba acercando: "Tristeza te lo pido, déjame ir contigo". - No AMOR… respondió la Tristeza. - Estoy tan triste que necesito estar sola.

Luego el Buen Humor pasó frente al AMOR, pero estaba tan contento que no sintió que lo estaban llamando.

De repente una voz dijo: "Ven AMOR te llevo conmigo". El AMOR miró a ver quien le hablaba y vio a un viejo.

El AMOR se sintió tan contento y lleno de gozo que se olvidó de preguntar el nombre del viejo.

Cuando llegó a tierra firme, el viejo se fue. El AMOR se dio cuenta de cuanto le debía y le pregunto al Saber: "Saber, ¿puedes decirme quien era este que me ayudo?".

-"Ha sido el Tiempo", respondió el Saber, con voz serena.

-¿El Tiempo?... se preguntó el AMOR, ¿Por qué será que el tiempo me ha ayudado?

Porque solo el Tiempo es capaz de comprender cuan importante es el AMOR en la vida.

LA HISTORIA DEL RATÓN, LA GALLINA, EL CORDERO Y LA VACA

domingo, 1 de mayo de 2011
En una casa de campo  donde vivía felizmente un matrimonio, allí también hizo su refugio un ratón que se alimentaba sin mayores contratiempos de cuanto aparecía en  la cocina o en los alrededores,  hasta  que un  buen día la señora de la casa decidió atraparlo y se compró una enorme ratonera.
El ratón aterrorizado cuando descubrió la trampa, fue corriendo al patio de la granja a advertir a todos: “¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera en la casa!”
La gallina, que estaba cacareando y escarbando, levantó la cabeza y dijo:
-Discúlpeme Sr. Ratón, yo entiendo que es un gran problema para usted, mas no me perjudica en nada, no me incomoda
El ratón fué corriendo hasta donde se encontraba el cordero y le dijo:
-¡Hay una ratonera en la casa, una ratonera!
-Discúlpeme Sr. Ratón- contesto el cordero- No hay nada que yo pueda hacer, solamente pedir por usted. Quédese tranquilo que será recordado en mis oraciones.
El ratón se dirigió entonces a la vaca, y la vaca le respondió:
-Pero, ¿acaso estoy en peligro?….Pienso que no
Entonces el ratón volvió a la casa, preocupado y abatido, para encarar a la ratonera del granjero.
Aquella noche se oyó un gran barullo, como el de una ratonera atrapando a su víctima. La mujer del granjero corrió para ver lo que había atrapado. En la oscuridad, ella no vió que la ratonera atrapó la cola de una serpiente venenosa. La serpiente veloz picó a la mujer. El granjero la llevó inmediatamente al hospital. Ella volvió con fiebre alta.
Todo el mundo sabe que para reconfortar a alguien nada mejor que una nutritiva sopa. El granjero agarró su cuchillo y fue a buscar el ingrediente principal: la gallina.
Como la mujer continuaba grave, los amigos y vecinos fueron a visitarla. Para agasajarlos y darles de comer, el granjero mató al cordero.
La mujer no mejoró y acabó muriendo. El granjero entonces vendió la vaca al matadero para cubrir los gastos del funeral.

Moraleja: La próxima vez que escuches que alguien tenga un problema y creas que como no te afecta no es tuyo y no le prestes atención…. piénsalo dos veces.

El mundo no anda mal por la maldad de “los malos”, sino por la apatía de “los buenos”.
domingo, 3 de abril de 2011

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Un saco de plumas

Cuentan que una vez hubo un hombre, que roído por la envidia ante los éxitos de un amigo, le calumnio grandemente. Tiempo después se arrepintió de la ruina que había ocasionado a su amigo con las calumnias, y fue a confesarse.

Ya una vez en el confesionario y después de haber confesado su pecado, le pregunto al sacerdote: “¿Cómo puedo reparar todo el mal que he hecho a mi amigo? ¿Qué puedo hacer?”. A lo que el sacerdote le respondió: “Toma un saco lleno de plumas y suéltalas por donde quiera que vayas. Y una vez que lo hayas hecho, vuelve. Y que Dios te acompañe”.

El hombre, muy contento ante aquel mandato tan fácil, salió rápido fuera de la Ciudad en busca de una granja, y una vez que hubo conseguido el saco lleno de plumas, regresó a ella, y sin esperar ni un minuto más, empezó a pasearse por las calles lanzando al aire, en todas la direcciones, las plumas que llevaba en el saco. Y una vez que lo hubo vaciado del todo, volvió a la iglesia en busca del sacerdote con el que se había confesado y lleno de satisfacción le dijo: “Padre: ya he hecho lo que me mandó esta mañana”.

Pero el sacerdote le dijo: “No hijo, esa es la parte más fácil.Ahora debes volver a las mismas calles en que las soltaste, e ir recogiéndolas una por una, hasta que vuelvas a tener el saco lleno, y vuelve a verme. Que Dios te acompañe”.

El hombre se sintió muy triste, pues sabía que lo eso significaba. Y por más empeño que puso no pudo juntar casi ninguna.

Al volver, el sacerdote le dijo: "Así como no pudiste juntar de nuevo las plumas que volaron con el viento, así mismo el mal que hiciste voló de boca en boca y el daño ya está hecho. Lo único que puedes hacer es pedirle perdón a tu amigo, pues no hay forma de revertir lo que hiciste".

"Cometer errores es de humanos y de sabios pedir perdón".

Historia de Un hombre, su caballo y su perro.

miércoles, 23 de febrero de 2011
Un Hombre, su caballo y su perro iban por una carretera. Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados.
Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales( a veces los muertos andan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición…)
La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnífico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.
El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:
-Buenos días.
-Buenos días - Respondió el guardián
-¿ Cómo se llama este lugar tan bonito?.
-Esto es el cielo.
-¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
-Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera- Y el guardián señaló la fuente.
-Pero mi caballo y mi perro también tienen sed…
-Lo siento mucho – Dijo el guardián – pero aquí no se permite la entrada a los animales.


El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber sólo. Dió las gracias al guardián y siguió adelante.
Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles..

A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.
Buenos días – dijo el caminante.
El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
-Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
-Hay una fuente entre aquellas rocas – dijo el hombre, indicando el lugar.
-Podéis beber toda el agua como queráis.
El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron su sed.
El caminante volvió atrás para dar gracias al hombre
-Podéis volver siempre que queráis – Le respondió éste.
-A propósito ¿Cómo se llama este lugar? – preguntó el hombre.
-CIELO.
-¿El Cielo? Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello era el Cielo!
-Aquello no era el Cielo. Era el Infierno – contestó el guardián.
El caminante quedó perplejo.
-Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡ Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! – advirtió el caminante.
-De ninguna manera! – increpó el hombre- En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar a sus mejores amigos…



El pozo de la Locura

sábado, 22 de enero de 2011
Antes de empezar a leer la siguiente historia quisiera aclarar que este titulo no corresponde al original de la misma, la cual en realidad no tiene un nombre. Es un fragmento de un libro del escritor  "Paulo Coelho"  llamado ¡Veronika decide morir!


Un poderoso hechicero, queriendo destruir un reino, colocó una poción mágica en un pozo del que todos sus habitantes bebían. Quien tomase aquella agua, se volvería loco.
A la mañana siguiente, toda la población bebió y todos enloquecieron, menos el rey, que tenía un pozo privado para él y su familia, donde el hechicero no había conseguido entrar. El monarca, preocupado, intentó controlar a la población ordenando una serie de medidas de seguridad y de salud pública, pero los policías e inspectores habían bebido el agua envenenada, y juzgando absurdas las disposiciones reales, decidieron no respetarlas de manera alguna.
Cuando los habitantes de aquel reino se enteraron del contenido de los decretos, quedaron convencidos de que el soberano había enloquecido y por eso disponía cosas sin sentido. A gritos fueron hasta el castillo exigiendo que renunciase.
Desesperado, el rey se declaró dispuesto a dejar el trono, pero la reina lo impidió diciendo:
«Vayamos ahora hasta la fuente y bebamos también. Así nos volveremos iguales a ellos.»
Y así se hizo: el rey y la reina bebieron el agua de la locura y empezaron inmediatamente a decir cosas sin sentido. Al momento sus súbditos se arrepintieron: ahora que el rey estaba mostrando tanta sabiduría, ¿por qué no dejarle gobernar?
El país continuó en calma, aunque sus habitantes se comportasen de manera muy diferente a sus vecinos. Y el rey pudo gobernar hasta el fin de sus días.

Entrevista con Dios

domingo, 14 de noviembre de 2010
Soñé que tenia una entrevista con dios, “Te gustaría entrevistarme” me pregunto “Si tienes tiempo” Le dije. Dios sonrió “Mi tiempo es eterno, que quieres preguntarme” “¿Que opinas de mi? Le pregunte y Dios me respondió:” Estas tan ansioso por el futuro que olvidas el presente, vives la vida sin presente como si nunca fueses a morir, mueres como si nunca hubieses vivido, tienes prisa porque tus niños crezcan y tan pronto crecen  quieres que sean niños de nuevo, pierdes tu salud para ser dinero y luego usas tu dinero para recobrar tu salud”.
Las manos de Dios tomaron las mías y estuve en silencio, entonces le pregunte “Padre, dime, que lecciones deseas que yo aprenda” Dios respondió con una sonrisa.
“Que aprendas que no puedes hacer que todos te amen y lo que puedes hacer es amar a los demás, que aprendas quo lo mas valioso no es lo que tengo el la vida, sino que tengas vida, que aprendas que no es bueno compararse con los demás, que aprendas que una persona rica no es la que tiene mas, sino la que necesita menos, que aprendas que únicamente nos toma unos pocos segundos herir a una persona que amas y que toma muchos años en cicatrizar la herida, que se aprende perdonando, que aprendas que hay personas que te aman entrañablemente y que muchas veces no saben como expresarlo, que aprendas que dos personas pueden mirar  la misma cosa y las dos percibir algo diferente, que perdonar a los otros no es fácil, y que perdonarse a si mismo es el primer paso, y que aprendas que yo siempre estoy aquí para ti”.

El anillo de Compromiso

domingo, 17 de octubre de 2010
Un muchacho entro con un paso firme a una joyería y pidió  que le mostraran el mejor anillo de compromiso que tuvieran. El vendedor le presento uno, la hermosa piedra brillaba como un pedacito de sol resplandeciente. El muchacho contemplo el anillo y con una sonrisa  lo aprobó, pregunto luego el precio y se dispuso a pagarlo.
-“¿Se va usted a casar pronto?- Le pregunta el joyero.
“No, ni siquiera tengo novia”
La muda sorpresa del joyero advirtió luego al comprador “Es para mi mamá” dijo el muchacho “Cuando yo iba a nacer estuvo sola, alguien le aconsejo que me matara antes de que yo naciera, así que se evitaría muchos problemas, pero ella se negó y me dio el don de la vida y tuvo muchos problemas, muchos. Fue padre y madre para mí, fue amiga y hermana, y fue mi maestra, me hizo ser lo que soy. Ahora que puedo le compro este anillo de compromiso, ella nunca tuvo uno y yo se lo doy como promesa de que ella si hizo todo por mi, y ahora yo haré todo por ella”.
 El joyero no dijo nada, solo ordeno a su cajera que le hiciera al muchacho el descuento que nada mas se hacia a clientes importantes.

Vuelen Juntos

miércoles, 13 de octubre de 2010
Cuenta una vieja leyenda que una vez llegaron hasta la tienda del viejo brujo de la tribu, tomados de la mano Toro Bravo (el más  joven y honorable de los guerreros) y Nube Azul (La hija del cacique y una de las mas hermosas mujeres de la tribu).
“Nos amamos”empezo el joven “Y nos vamos a casar”  dijo ella. “Y nos queremos tanto que  tenemos miedo…queremos un hechizo, un conjuro, un talismán, algo que nos garantice que podremos estar siempre juntos, que nos asegure que estaremos uno al lado del otro hasta encontrar la muerte”.
“por favor” repitieron “¿Hay algo que podamos hacer?”.
El viejo se emociono al verlos tan jóvenes, tan enamorados, tan anhelantes esperando su palabra. “hay algo” dijo el viejo “pero no se…es una tarea muy difícil y sacrificada. Nube Azul” dijo el brujo “vez el monte al norte de nuestra aldea, deberás escalarlo sola sin mas armas que una red y tus manos, deberás casar el halcón mas hermoso y vigoroso del monte, si lo atrapas deberás traerlo aquí con vida el tercer día después de la luna llena, comprendiste”
“Y tú Toro Bravo” siguió el brujo “Deberás escalar la montaña del trueno, cuando llegues a la cima encontraras la más brava de todas las  águilas y solamente con tus manos y una red deberás atraparla sin heridas y traerla ante mí viva, el mismo día en que vendrá Nube Azul…ahora sí, salgan”.
Los jóvenes se abrazaron con ternura y luego partieron para cumplir la misión encomendada, ella hacia el norte y él hacia el sur.
El día establecido se encontraban frente a la tienda del brujo los dos jóvenes con las bolsas que contenían las aves solicitadas. El viejo les pidió que con mucho cuidado las sacaran de las bolsas, eran verdaderamente hermosos los ejemplares. “¿Y ahora que haremos?" preguntó el joven.
“Harán lo que les digo” dijo el viejo brujo “Tomen las aves y atenlas entre si por las patas con estas tiras de cuerda, cuando las hallan anudado, suéltenlas y que vuelen libres”
El guerrero y la joven hicieron lo que se les pedía y soltaron los pájaros, el águila y el halcón intentaron levantar vuelo pero solo consiguieron revolcarse contra el piso, unos minutos después irritadas por la incapacidad las aves arremetieron entre si a picotazos hasta lastimarse, así lo hicieron hasta que se liberaron y cada cual tomo su camino.
“Este es el conjuro, jamás olviden lo que han visto hoy.  Nube Azul y Toro Bravo son ustedes como el águila y el halcón. Si se atan el uno al otro, aunque lo hagan por amor, no solo vivirán arrastrándose, sino que además, tarde o temprano empezaran a lastimarse el uno al otro. Si quieren que el amor perdure, ¡vuelen juntos!, pero jamás atados"

"El hombre necesita reflexionar sobre sus propias acciones y así saber cuál es el siguiente paso en su camino de vida, si es necesario dar marcha atrás o simplemente seguir adelante... pero ahora, detenido en este punto se da cuenta si el camino que sigue lo llevan a su sueños y a su felicidad..."

Yenniferth Carranza